Air Shows en Francia I – La Ferté-Alais

Poder ver, escuchar y oler (sí, oler el perfume del «eau de kerosene») aeronaves que uno miraba de pequeño en las revistas, aún es posible si acudes al lugar adecuado pues la temporada de Air Shows en Europa es larga y fructífera.
De mayo a septiembre se despliegan un montón de opciones para el aerotrastornado en varios países del viejo continente y unos de los más activos son nuestros vecinos del norte de los Pirineos, con varios eventos de gran prestigio internacional que atraen a gran cantidad de aficionados de todo el mundo. Solo son superados, a este lado del Atlántico, por los flemáticos habitantes de más allá del Canal.
Después de está última temporada 2022 ciento por ciento francesa por mi parte (y de alguno más de los sospechosos habituales), voy a intentar hacer un resumen de alguno de los eventos visitados y las sensaciones que me han producido. Hay que puntualizar que estos eventos son fijos en el calendario desde hace varios años (algunos muchos) y es por ello que me parece apropiado comentar sobre ellos, pues lo que aquí cuente puede ayudar a otros a animarse y a planificar una escapada para el futuro.
I – LA FERTÉ-ALAIS (www.letempsdeshelices.fr)
Comenzamos por el decano de la fiestas aéreas «Le temps des hélices» (El tiempo de las hélices) que ya va por su 49 edición y es popularmente conocido como el show de La Ferté-Alais o el show de Pentecostes (por realizarse siempre en estas fechas).
Organizado por la asociación Amicale Jean Baptiste Salis situada en el aeródromo de Cerny / La Ferté-Alais (a unos 40km al sur de París), esta es la fiesta de los clásicos, como su lema indica (El tiempo de las Hélices). Desde biplanos a WarBirds la cantidad de participantes es siempre abundante y de calidad tanto en tierra como en vuelo, manteniendo sin problemas la atención de los espectadores durante las dos jornadas del fin de semana. El acceso es de pago, ya que el organizador es una entidad privada, y este año estaba entre los 25 y los 32€ según se comprara de forma anticipada online o en las taquillas el día del evento. No hay entradas ni sitios especiales para Spotters.
El aeródromo consiste en dos pistas de hierba paralelas con orientación 10/28 y está situado en una meseta (Plateau Ardenay) con una cierta altura sobre los campos y poblaciones circundantes y rodeado de bosques. Alberga instalaciones de varias empresas de servicios aeronáuticos y el Museo volante Salis (Musee-volant-salis.fr) con unos 50 aparatos que se puede visitar a lo largo de todo el año (consultar horarios y fechas en la web). Dispone de bautismos del aire en clásicos como el Stearman PT-17, T-6 Texan y T-28 Trojan entre otros aparatos. Es también la sede de la asociación Amicale Jean Baptiste Salis (AJBS) organizadora del evento.
La llegada al recinto del evento es recomendable que sea temprana (entre las 8:00 y las 9:00) y es de esperar largas filas de vehículos en la única estrecha carretera que accede a la zona de taquillas y de ahí al aparcamiento. El estacionamiento de los vehículos se realiza en prados contiguos al aeródromo, con el consiguiente peligro de barro si en esos días la lluvia hace acto de presencia. Las entradas se validan desde el propio vehículo aunque también se puede acceder andando desde los pueblos de los alrededores o en un bus lanzadera desde la estación de tren más cercana. Si a la llegada se producen atascos, la salida por la misma carretera es de pesadilla y hay que armarse de paciencia pues puede alargarse más de una hora desde que se llega al coche.
Como todos los Air Shows de pro, los vuelos no comienzan hasta la tarde (a partir de las 13h, que allí se come prontito), pero no falta en que emplear el tiempo desde primera hora de la mañana en la multitud de tiendas y puestos de comida y bebida donde dejarse los Euros. Si no nos interesa el mercadeo y queremos ya entrar en modo spotter desde el principio, los vuelos de helicópteros y aviones clásicos dando bautismos de vuelo (previo pago), así como las llegadas de participantes de última hora y vuelos de prueba son constantes. No hay tiempo para el aburrimiento. Consejo: coger sitio en primera fila de la valla a primera hora para tener buena visibilidad más tarde, si sois varios, montar campamento con la mochilas y sillas y turnarse para defender la posición.
Además dispondremos hasta las 12 aproximadamente para visitar el recinto donde están aparcadas las aeronaves que van a participar en los vuelos y algunas otras que solo están de exposición. Es de señalar que lógicamente solo encontraremos aparatos que pueden operar en la pista de este aeródromo, que recordemos que es de hierba, y durante el show  se presentarán en vuelo algunos otros que no pueden operar desde aquí. La cantidad de material y de gente en esta zona hará que nos llevé un buen rato verlo completo.
Durante todo este tiempo y en todo el recinto, vehículos y personal vestidos de época pueden ser vistos y fotografiados junto a los aparatos en exposición. También está abierto algún hangar con música de los años 40 en vivo y otras actividades.
Pues nada, que ya ha llegado el aprés-midi que dicen por allí y en un suspiro se ha pasado la mañana, la exposición de aviones se cierra y se escucha el ronronear de los motores. Comienza el espectáculo con vuelos de enormes aeromodelos que simulan combates de la SGM.
Siguen las exhibiciones de clásicos, ya a tamaño real, de las distintas épocas de más antiguos a más modernos. Desde los comienzos de la aviación con varias réplicas de los pioneros Bleriot, Deperdussin, Morane-Saulnier,  pasando por la PGM con sus triplanos y biplanos en el espectáculo Verdun 1917.
A continuación llega la época de entreguerras con sus bonitos y raros diseños, con WingWalker incluida, los inicios de los transportes comerciales… Lockheed Electra, Dasault Flamant, el imprescindible Douglas DC-3. Todo aderezado de vez en cuando con alguna «modernidad» como un MRTT acompañado de Rafale de l’Armee de l’Air.
Continúa el espectáculo con una representación del ataque a Pearl Harbor (Tora-Tora) a cargo de once Texan en el papel de japoneses «Zero» (uno de ellos transformado de tal manera que resulta difícil detectar su origen real) atacando a un Stearman y bombardeando con fuego y pirotecnia de forma espectacular. Finalmente un P-40 se encargará de poner las cosas en su sitio y el Zero terminará alejándose echando humo. Todo muy bien coordinado.
Momento de volver al presente con un Dash 8 de la Sécurité Civile bombardero de agua que en Francia complementa a los Canadair y a continuación tocaría el turno a la siempre espectacular Patrulla de Francia, que está vez nos dejó con la miel en los labios pues no pudo acudir el sábado (si lo haría al día siguiente domingo)
Volviendo al orden cronológico le tocaba el turno a la Luftwaffe con su Ju-52, su Storch y un par de entrenadores Bf-108 y Pilatus P2. La siguen los soviéticos con sus Yak-3 y Yak-9 de la escuadrilla francesa Normandie-Niemen, para posteriormente disfrutar de la patrulla acrobática  Yako Team con Yak-52 y Yak-18T.
Después de una sesión cómico-acrobática protagonizada por una Piper, dando la sensación al público que su piloto no la controlaba y el desastre era inminente, llegan los invitados estrella de este festival, los aviones de la Marine Nationale. La participación de la Marine siempre es nutrida y de calidad, este año pudimos ver dos Rafales M, un Falcon 50M, Fouga Zephyr,  Morane-Saulnier Paris, Atlantic 2 y E-2 Hawkeye. Seguro que alguno de los miembros de la AJBS tiene muy buena relación con el almirantazgo.
Seguimos con un avión icónico, uno de los cazas más bonitos y que mejor y más longeva carrera han tenido: el superlativo Spitfire británico. Son dos unidades las que este año pudimos ver evolucionar. Cada una de ellas representa una etapa de su desarrollo claramente asociada a su motor: un LF MkV con Merlin y un PR XIX con Griffon. El show continúa y por el camino nos dejamos en el suelo otra leyenda, el Corsair, que hoy no volaría y también nos perdíamos el espectáculo único del Bo105 acrobático de Red Bull. A ambos los pudimos ver en la muestra estática pero no se dejaron ver en el cielo.
Y nos vamos a Vietnam. Varios T-28 Trojan (Fennec por estos lares) y un Skyraider montan un buen espectáculo, junto con un Bronco y un Hercules en formación, rememorando los tiempos de la guerra en la jungla. Unas pasadas con mucho humo y fuego pirotécnico crean ese ambiente de las películas del género que la música de acompañamiento se encarga de rematar.
Estamos ya acercándonos al final del evento, son ya las cinco y media de la tarde, y todo se ha ido desarrollando de forma fluida. La meteo a pasado de día soleado y calorcito a unas nubes negras que nos rodean por el noroeste y de momento nos respetan. Toca el turno del Aeroclub de Francia que presenta una estupenda formación de cuatro Fouga Magister acompañados por una Pitts Special y otros cuatro monoplanos acrobáticos. Una pena la luz debido a los negros nubarrones que con un repentino cambio de viento hacía el sur se abalanzan sobre nosotros cargados de agua.
Cuando comienza a caer la lluvia, el fin del show se precipita y se produce un rápido y masivo éxodo hacía los vehículos aparcados en los prados adyacentes. Una pena de final para un día tan estupendo, pues siempre apetece quedarse un rato a ver las tiendas y las salidas y llegadas de aparatos llevando a pasajeros e invitados. Aun así lo cierto es que la balanza es muy positiva.
Ahora toca paciencia. Si para entrar escalonadamente la única vía estaba colapsada, la salida había que asumir que iba a ser muuuy larga en el tiempo. Nos refugiamos en los coches y casi una hora después arrancábamos los motores para regresar al hotel con el deber cumplido.
Autor: Jesús López
Socio 261
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