Efemérides: 24 de Diciembre, Salón de París de 1908

No todo en Nochebuena son villancicos y cenas familiares, a veces, en algunos momentos históricos, algún hecho ocupa la mente de los apasionados a la aeronáutica, y alguien decide dar un paso adelante para que ese día, notable para el cristianismo, tenga también una pequeña aportación aeronáutica.

Pequeña, porque el 24 de Diciembre de 1908 aquella aeronáutica no tan solo era incipiente sino que ni siquiera merecía un salón de exposiciones por sí misma, y le tuvo que robar medio salón a la automoción: automóviles y aeroplanos compartieron espacio en el Salón Anual del Automóvil de París. No fue el Primer Salón de la Aeronáutica de París, puesto que con tal nombre el primero tuvo lugar en 1909, pero sí el primer salón de exposición de aeronáutica de la historia.

Así, el jueves 24 de Diciembre de 1908 el Presidente de la República Francesa, Mr. Clément Armand Fallières, inauguró aquél salón que sería la segunda parte del salón de automoción, en el Grand Palais de la capital francesa, y con ello también la primera exhibición de práctica de vuelos en aeroplanos. Los visitantes de esta segunda parte del salón se vieron sorprendidos por el contenido en exposición, pues esperando automóviles se encontraron con “máquinas voladoras”. Decía las crónicas de aquel evento que “las máquinas voladoras son, sin sombra de duda, la principal atracción para todos los presentes”. No me extraña, en aquellos tiempos las informaciones gráficas eran más bien escasas, y el poder ver aviones en acción, o en exhibición, no estaba al alcance de mucha gente. La crónica seguía “quizás no sea suficiente la presencia de estos aparatos como para llamarle Primer Salón Aeronáutico, pero se trata de un evento de interés histórico seguro en el futuro, incluso en el futuro muy próximo, si el progreso en los vuelos continua con la rapidez que está desarrollando en el presente”.

La exposición de aeroplanos no estaba a la entrada del Salón, sino que se había de “descubrir” tras un paseo entre automóviles, pero al llegar a la “Grande Nef” (la Gran Nave) el visitante podía extasiarse con la presencia de las máquinas voladoras. Allí se estaba, suspendido del cielo, el “Ville de Bordeaux” (“Villa de Burdeos”), un dirigible con envoltura amarilla del ingeniero Mr. Édouard Surcouf, que buscaba comprador y que, al no encontrarlo, no llegaría nunca a volar salvo suspendido de aquellos cables del Salón de París, siendo destruido poco después. Unas escaleras permitían subir al dirigible en la exposición.

Más allá se apreciaba un globo esférico, también suspendido del techo por cables. Pero lo más interesante llegaba después, situado en un pedestal, en posición de honor, una estructura metálica, admirada y casi venerada, se ofrecía a los visitantes: el Ader Avion III (también conocido como Aquilon o como Éloe III), un primitivo pájaro monoplano experimental, de madera y tela, que hoy en día se puede ver restaurado en el Museo de las Artes y los Oficios de París, construido por Clément Ader entre 1892 y 1897, y financiado por el Estado Francés. Dos motores frontales, con palas más que modernas hélices, y unas alas similares a las de un vampiro le daban un aire animal y grotesco. Un timón situado baja los planos (en realidad ambos forman un único conjunto) le permitía una cierta navegación. Tres ruedas de bicicleta constituían su tren de aterrizaje, dos al frente y una trasera. A pesar de la gran expectación despertada como experimento fue un desastre y el proyecto fue cancelado al poco de los primeros intentos de hacerlo volar.

Pero sigamos caminando. Ahora nos encontramos ante un aeroplano Voisin, conocido como “Farman I”, un biplano construido por los hermanos Charles y Gabriel Voisin, con diseño de Gabriel Voisin, quien moriría en 1912 a causa de un accidente de automóvil. Este Farman I, conocido por el nombre de su propietario, Henri Farman, fue el primer aeroplano europeo más pesado que el aire en volar exitosamente por al menos 1 minuto, y el primero en realizar un círculo completo en el aire. Con este aparato los hermanos Voisin estaban, en el momento de aquella exposición de 1908, en la cresta de la ola en Europa. Cerca, en aquél salón, el “Delagrange I”, de Léon Delagrange, acompañaba al “Farman I”, ambos idénticos, pero con diferentes propietarios.

Y junto a ellos tres Blériot, de Mr. Louis Blériot: los Blériot IX (monoplano)¸ Blériot X (biplano con tres asientos) y Blériot XI. De ellos los dos primeros no llegaron nunca a volar. El Blériot XI sí que llegó a surcar los aires, impulsado por un motor REP (de Mr. Robert Esnault-Pelterie) pero meses después de terminada la exposición de 1908, concretamente en Julio de 1909, y fue el primer aparato más pesado que el aire que realizó el vuelo sobre el Canal de la Mancha. “Bretaña ya no es por más tiempo una isla”, dijeron los diarios de la época de tal hazaña. El Blériot XI original se conserva en el mismo Museo de las Artes y Oficios de París mencionado anteriormente.

A su vez Mr. Robert Esnault-Pelterie presentó también un aparato en el Salón de 1908, un monoplano denominado R.E.P. II o Pelterie II, que llegó a volar una corta distancia, 1.200 metros a una altura de unos 30 metros. Cerca Mr. Victor Tatin¸ otro ingeniero francés, exhibía un monoplano que llevaba su nombre, un aparato que no llegó nunca a volar.

También se pudieron ver monoplanos Antoinette III, un prototipo de avión militar diseñado por Mr. Léon Levavasseur, conocido también como Antoinette-Latham o Antoinette Monobolc, un aparato de mucho peso que no volaría una distancia importante hasta 1911 realizando solo pequeños saltos hasta entonces.

 

Siguiendo con la exhibición nos encontramos con el monoplano doble Kapferer, del ingeniero francés Mr. Henry Kapferer. Se trataba de un prototipo con motor REP, con 3 juegos de alas, unas cortas situadas inmediatamente tras el motor frontal, después un par de alas casi tras las primeras y más atrás, en la posición del piloto, otro juego de alas de la misma longitud que las anteriores. No llegó a conseguir despegar nunca.

Más allá un híbrido llamaba la atención de los visitantes: el aeroplano-helicóptero Bréguet-Richet Gyroplane No.2bis, de Mr. Louis Charles Bréguet y Mr. Charles Richet. Un esperpento, pero sin duda uno de los focos de atención por su enormidad y complejidad. Las palas del helicóptero se encontraban entre ambos juegos de alas en tándem, situados en un ángulo de 40º con respecto a la vertical. El modelo que se presentó en el Salón de Diciembre fue una reconstrucción del modelo original, que tras una serie de vuelos exitosos en el verano de 1908, quedó muy dañado tras un duro aterrizaje. Este tipo de diseño se abandonaría poco después, a lo largo de 1909.

No todo fueron ingenios franceses, hasta aquél salón llegó un aeroplano de los hermanos Wright, pero en realidad se trataba de una réplica no operacional. Los hermanos Orville y Wilbur Wright acababan de demostrar a los franceses que sus aviones volaban, venciendo las suspicacias de éstos con respecto a la capacidad de los aeroplanos de los norteamericanos, a los que acusaban abiertamente de falsear sus resultados. Es cierto que los hermanos Wright no habían realizado vuelos ni en 1906 ni en 1907, lo cual hizo dudar a muchos de la seriedad y fiabilidad de sus proyectos. Pero con el modelo Flyer de 1907 y su posterior mejora de 1908 demostraron en terreno francés que sus méritos no eran meras especulaciones.

El 30 de Diciembre de 1908 se clausuró aquél Salón del Automóvil con exhibición aeronáutica. El inmenso éxito de público y el interés suscitado entre los profesionales dieron paso al año siguiente al verdadero Primer Salón de la Aeronáutica, que también se celebró en París, del 25 de Septiembre al 17 de Octubre el mismo recinto del Grand Palais. El nombre de la exhibición ya no hacía referencia a los automóviles: “Exposition Internationale de la Locomotion Aérienne” (Exposición Internacional de Locomoción Aérea). Pero eso ya es otra historia, a narrar en otra ocasión.

Saludos,

José María Rebés
Socio 288

 

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