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Dependencia/abuso
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El consumo de cannabis
en jóvenes se ha incrementado de forma notable durante la pasada
década. Este hecho provoca una especial preocupación debido, entre
otras cosas, a que el cannabis puede provocar alteraciones mentales.
En el presente artículo se revisan diversos estudios recientes que
sugieren una asociación causal y dosis-dependiente entre el consumo
de dicha sustancia y la probabilidad de sufrir ciertas enfermedades
psiquiátricas como esquizofrenia, depresión y ansiedad. |
El
uso de cannabis en jóvenes se ha venido incrementando a lo largo de la
década de los noventa debido probablemente a una suma de factores entre
los cuales cabe destacar la fácil disponibilidad de la droga, el
incremento del rechazo social al tabaquismo, el recrudecimiento de las
leyes frente a la conducción bajo los efectos del alcohol y la
percepción de que el cannabis es más seguro o menos perjudicial que los
cigarrillos. Este hecho no deja de ser preocupante ya que el consumo de
cannabis puede ser un paso previo hacia el consumo de otras drogas
además de poder causar enfermedades psiquiátricas.
A pesar de la alta prevalencia del uso de cannabis, existe todavía
incertidumbre sobre sus consecuencias físicas y psicológicas. La
asociación entre cannabis y psicosis ha sido bien establecida,
concretamente, el consumo elevado de cannabis parece ser capaz de
desencadenar episodios psicóticos agudos y puede empeorar el cuadro de
una psicosis ya establecida. Aunque el intentar establecer asociaciones
con alteraciones no psicóticas ha sido objeto de menor interes,
últimamente existe cada vez mayor experimentación con respecto a la
asociación entre el uso de cannabis y depresión y ansiedad.
No obstante, existen ciertos problemas a la hora de establecer este tipo
de asociaciones. Una de ellas es la dificultad de establecer
correctamente la dirección de la causalidad, es decir, si es el uso de
cannabis el que causa estas enfermedades psiquiátricas o si estos
pacientes utilizan el cannabis para aliviar su ansiedad, como
automedicación, siendo estas alteraciones preexistentes. También hay que
tener en cuenta que la mayoría de consumidores de cannabis suelen
consumir otro tipo de drogas que podrían también causar estas
alteraciones y que el uso de cannabis suele ser más probable en personas
en un ambiente socio-económico adverso o con circunstancias particulares
que pueden constituir por si mismos factores que aumenten el riesgo de
sufrir transtornos mentales.
El estudio más comunmente citado en apoyo de la citada hipótesis causal
examinó la incidencia de esquizofrenia en más de 50000 reclutas suecos
duante un periodo de seguimiento de 15 años. Los resultados mostraron
que el uso de marihuana durante la adolescencia incrementó el riesgo de
esquizofrenia de forma dosis-dependiente. Sin embargo, surgieron
cuenstiones sobre la validez del diagnóstico, el posible papel causal de
otras drogas y los síntomas prodrómicos de esquizofrenia que pudieron
haber dado lugar al uso de cannabis, en lugar de que fuese la sustancia
la desencadenante de la misma. Debido a ello recientemente se ha
realizado un análisis posterior de dicho estudio con el fin de
clarificar los aspectos anteriores.
En este caso, el periodo de seguimiento fue de 27 años. Se obtuvieron
datos del uso de cannabis y de otras drogas por comunicación personal y
de varias cara terísticas sociales y psicológicas. Las variable
principal del estudio fue la admisión al hospital por esquizofrenia y
otras psicosis. Los resultados obtenidos mostraron que el consumo de
cannabis incrementaba el riesgo de desarrollar esquizofrenia de forma
dosis-dependiente de igual manera en sujetos que consumieron solamente
cannabis y en sujetos que consumieron cannabis y otras drogas.
El riesgo mayor de esquizofrenia se observó en aquellos sujetos que
consumieron cannabis en 50 o más ocasiones, los cuales presentaron un
riesgo 6.7 veces superior a aquellos que no consumieron la droga. Se
obtuvieron resultados similares cuando el analisis se restringió a
sujetos que desarrollaron esquizofrenia después de 5 años tras el
reclutamiento, lo que excluye los casos prodromicos. Estos resultados
parecen apoyar la hipótesis de que el uso de cannabis está asociado con
un incremento en el riesgo de desarrollar esquizofrenia consistente en
una relación causal. Esta asociación no se explicó por el consumo de
otros fármacos psicoactivos o rasgos personales relativos a la
integración social.
Otro estudio en esta linea, realizado en Holanda en 4045 personas sin
psicosis y 59 con un diagnóstico inicial de alteración psicótica durante
un periodo de seguimiento de 3 años, registró una fuerte asociación
entre el uso de cannabis y psicosis. En este caso, el tiempo de
exposición al uso de cannabis predijo la gravedad de la psicosis, que
por el contrario no pudo explicarse por exposición a otras drogas.
Asimismo, los participantes que tenían síntomas psicóticos de base y
utilizaron cannabis tuvieron un peor cuadro, lo que también implica un
efecto aditivo. Por otra parte, en un asimismo reciente estudio de
cohorte en Nueva Zelanda se obtuvo información sobre síntomas psicóticos
a la edad de 11 años y sobre uso de drogas a las edades de 15 y 18 años
mediante comunicación personal y se establecieron síntomas psiquiátricos
a la edad de 26. El análisis de los datos se realizó sobre 754 personas
y se observó que los individuos que utilizaron cannabis tres o más veces
a la edad de 15 o 18 no presentaron mayor probabilidad de sufrir una
enfermedad esquizofreniforme a la edad de 26 aunque sí mostraron un
incremento de sufrir "síntomas esquizoides" pero no la enfermedad.
Con respecto a la relación del uso de cannabis con depresión, también
existe un incremento de la evidencia disponible. Un seguimiento de 15
años de una muestra de 1920 participantes en los Estados Unidos registró
que el uso de cannabis incrementó cuatro veces el riesgo de depresión al
final del periodo de seguimiento. Además, el uso de cannabis se asoció
específicamente con un incremento de tendencias suicidas y anhedonia.
Resultados similares se obtuvieron en un reciente estudio de cohorte
realizado en 44 escuelas de Australia en 1601 estudiantes de 14-15 años
de edad en el que se obtuvieron datos de depresión y ansiedad después de
un periodo de seguimiento de 7 años. El 60% de los participantes habia
consumido cannabis a la edad de 20, siendo el 7% fumadores diarios a esa
edad.
El uso diario de dicha sustancia se asoció en mujeres jóvenes con un
incremento cinco veces superior de la probabilidad de sufrir depresión y
ansiedad despues de realizar los ajustes necesarios relativos al uso
concomitante de otras sustancias. El consumo diario o más frecuente de
cannabis en adolescentes predijo además un aumento de aproximadamente el
doble del riesgo de sufrir depresión y ansiedad más tarde. En contraste,
la depresión y ansiedad en adolescentes no predijo un uso de cannabis
diario o semanal posterior. Tales resultados muestran una relación dosis
dependiente entre el uso de cannabis en adolescentes, especialmente en
mujeres, y la posibilidad de sufrir ansiedad o depresión en etapas
posteriores.
Todos estos estudios refuerzan el argumento de que el uso de cannabis
incrementa el riesgo de esquizofrenia y depresión, además de proveer un
escaso apoyo a la creencia de que la asociación entre el uso de
marihuana y los problemas de salud mental se deben principalmente la
automedicación. Sin embargo, aún se desconoce si el uso de cannabis
desencadena el inicio de esquizofrenia o depresión en personas
vulnerables de alguna manera o si también provoca estas enfermedades en
personas no predispuestas. Asimismo, se ignora si los mecanismos son los
mismos para ambas condiciones o si constituyen diferentes estados de
desarrollo.
El uso de cannabis en jóvenes es un tema controvertido y la ausencia de
experimentación adecuada ha dificultado el desarrollo de políticas de
salud pública racionales. En principio, y a la vista de la relación
dosis-respuesta observada tanto con respecto a la esquizofrenia como a
la depresión se subraya la importancia de al menos reducir el consumo de
cannabis en las personas que lo utilizan.
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