La extensión de un modelo estético que
implica la decoración del cuerpo humano con tatuajes sobre la piel y
perforaciones para poner anillos, pendientes y otros objetos metálicos -
técnica conocida como piercing - está dando lugar a la proliferación de
establecimientos donde personal sin ningún tipo de formación sanitaria se
dedica a la realización de estas prácticas. Este hecho aumenta el riesgo
potencial de transmisión de enfermedades. Por esto, en enero de 2001 la
Generalitat de Catalunya aprobó un decreto por el que se establecían las
normas sanitarias aplicables a los establecimientos donde se realizan
tatuajes y piercings. El objetivo no es otro que aumentar el nivel de
protección de la salud tanto de los usuarios como de el personal que
realiza estas actividades.
Son muchos los jóvenes que se han unido
a la moda de tatuajes y piercings, decoraciones corporales que pueden
resultar peligrosas si no se toman las medidas necesarias en el momentos
de aplicarlas en la piel. Hay que tener en cuenta que los pigmentos
utilizados en la técnica del tatuaje, son depositados a entre 1 y 3
milímetros de la piel, donde llegan los capilares sanguíneos, de forma que
existe la posibilidad no sólo de infecciones cutáneas, sino también de
contagio de otras infecciones como la hepatitis B o C, e incluso el SIDA.
Expuestos los riesgos de contagio asociados a la realización de tatuajes y
piercing, Esta normativa establece la formación que deben acreditar
quienes los realizan. Del mismo modo regula las normas sanitarias a estos
establecimientos no sanitarios y las normas de higiene de los aplicadores
y de los materiales que utilizan.
En este sentido, serán estériles y de
un solo uso las agujas, las jeringuillas, los tintes y otros elementos o
materiales que penetren o atraviesen la piel, las mucosas u otros tejidos,
así como el utillaje de rasurado y afeitado. Además, siempre se utilizarán
guantes desechables y no se podrán usar navajas tradicionales ni elementos
de hojas no desechables. Los materiales que no sean de un solo uso deben
permitir la esterilización o desinfección.
Respecto a la formación, los
aplicadores de tatuajes y piercings, deberán de disponer de un nivel de
conocimientos suficientes para realizar una prevención efectiva de los
riesgos para la salud asociados a estas actividades. Aunque esté de moda
decorarse el cuerpo, hay que hacerlo con garantías y tener siempre
presente que tatuaje o un piercing no puede hacerse en cualquier local, no
puede hacerlo cualquier persona y es preciso que se tomen estrictas medidas
higiénicas.