Los medicamentos huérfanos son productos destinados al
diagnóstico, prevención y tratamiento de enfermedades raras. Bajo este
término se engloban las enfermedades poco comunes que afectan a una
minoría. Según la Organización Mundial de la Salud, hay aproximadamente
unas 5.000 enfermedades raras, de las cuales unas 4.000 son causadas por
una anomalía genética. Muchas enfermedades son raras en un área
geográfica o en una población, como consecuencia de condiciones
ambientales, de la difusión de agentes patógenos o del estilo de vida.
Según instituciones europeas, una enfermedad es rara
cuando afecta al menos a 5 de cada 10.000 personas. Las enfermedades
raras constituyen un entramado complejo de patologías, tanto por número
como por su gravedad. La baja frecuencia con la que se presentan estas
enfermedades supone una mínima rentabilidad socioeconómica para la
investigación. Estas patologías presentan muchas dificultades para el
diagnóstico y en su mayoría carecen de tratamientos eficaces.
Otro de los grandes problemas de las enfermedades raras
es la dificultad de encontrar un tratamiento adecuado y fármacos
eficaces para la mayoría de estas enfermedades. El coste de desarrollo
de un medicamento en estos momentos se sitúa entre los 250 y los 500
millones de dólares, y el período medio de desarrollo de un medicamento
se estima entre 10 y 14 años.
Cuando por fin el medicamento ve la luz en el mercado
farmacéutico, el laboratorio fabricante aspira legítimamente a recuperar
la inversión y a obtener beneficios; tiene que vender suficiente y
durante un largo período de tiempo. Objetivo difícil de alcanzar, dada
la baja frecuencia de las enfermedades raras. Así, los medicamentos
huérfanos son aquéllos que, aun existiendo y teniendo una posible
aplicación terapéutica, no son producidos a causa de su baja
rentabilidad.
En 1983 el Congreso de los Estados Unidos aprobó el Acta
de Medicamentos Huérfanos, ley que tiene como objetivo incentivar de
diversas maneras la investigación y el desarrollo de medicamentos para
prevenir, diagnosticar o curar las enfermedades raras. La aprobación por
la Comunidad Europea del Reglamento Europeo sobre Medicamentos Huérfanos
lleva una esperanza considerable a las personas afectadas por estas
enfermedades en Europa.
Destinar recursos económicos para el sector de las
enfermedades raras y medicamentos huérfanos, servirá para desarrollar un
sistema de prevención. Asimismo, contribuirá en el tratamiento y
rehabilitación, en la asistencia farmacéutica y en la educación
sanitaria de la población.