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EL SARAMPIÓN
El sarampión es una enfermedad viral aguda altamente contagiosa de duración limitada y erróneamente considerada como benigna, producida por un solo virus. Es una de las enfermedades infecciosas que se puede prevenir y que mayor mortalidad causa en el mundo. Antes de la vacunación generalizada, era una enfermedad común en la niñez, de manera que a los 20 años, más del 90% de la población había sufrido la infección. Se trataba de una enfermedad endémica presente en países templados y en grandes metrópolis que alcanzaba proporciones epidémicas cada 2 ó 3 años. No obstante, gracias a los programas de vacunación eficaz de los niños, los casos de sarampión en los países desarrollados desaparecieron casi por completo y por lo general se observan en niños de muy corta edad por no haber sido vacunados, o más tarde, en grupos de mayor edad.
El sarampión se contagia por contacto directo con el enfermo a través de sus secreciones respiratorias y probablemente también por el aire desde 2 a 5 días antes de la erupción, hasta 4 días después de ésta. El periodo de incubación oscila entre los 10 y los 12 días. La enfermedad puede aparecer en todos aquellos que no lo hayan padecido o que no hayan sido vacunados después de los quince meses de edad, así como los niños muy pequeños que no tengan defensas transmitidas por la madre.
El sarampión se caracteriza por presentar fiebre elevada, cuadro catarral, conjuntivitis y manchas en la piel. La enfermedad es más grave en los lactantes y en los adultos que en los niños. Las complicaciones pueden ser consecuencia de la replicación vírica o de una infección bacteriana sobreañadida, e incluyen infección del oído medio, bronconeumonía, diarrea y ocasionalmente encefalitis. En el caso de países subdesarrollados, la situación es más grave, llegando a desarrollarse casos de ceguera a causa de la desnutrición y subsiguiente deficiencia de Vitamina A. No existe un tratamiento específico y los cuidados deberán ir encaminados a controlar los síntomas constantes de la enfermedad como son la fiebre y la tos. Se debe evitar el ácido acetilsalicílico y los jarabes con codeína en niños menores de 12 años, así como vigilar la aparición de posibles complicaciones fundamentalmente en los lactantes menores de un año. En éstos se observará diariamente la membrana del tímpano y se atenderá al desarrollo de complicaciones broncopulmonares. Los antibióticos se evitarán mientras no exista una razón válida que justifique su uso.
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