|
|
INTRODUCCIÓN Los medios de comunicación se han hecho eco de la posibilidad remota de un ataque bacteriológico mediante el agente causal del ántrax o carbunco, este breve informe pretende explicar en qué consiste esta enfermedad y qué papel juega el farmacéutico. Las denominadas armas biológicas no son, ni mucho menos, nuevas ya que se tienen noticias de ensayos para la utilización bélica de microorganismos desde la I Guerra Mundial. Desde entonces, son numerosas las informaciones que con mayor o menor rigor han ido apareciendo acerca de estos ensayos. Uno de los microorganismos más frecuentemente nombrados en este tipo eventos es el Bacillus anthacis, agente causal de una enfermedad de transmisión animal (zoonosis) denominada carbunco o más inespecíficamente ántrax (este término se aplica a ciertas infecciones cutáneas producidas por varias especies bacterianas). ¿QUÉ ES EL BACILLUS ANTHRACIS? El Bacillus anthracis es una bacteria gram-positiva, aerobia o anaerobia facultativa, que se presenta en forma de filamentos característicos (en ocasiones, en forma de caña de pescar). Produce una exotoxina antigénica a la que se considera responsable de su elevada peligrosidad. Esta exotoxina incluye varios factores:
Las esporas son muy resistentes a agentes físicos (temperatura, humedad) y químicos (desinfectantes). TRANSMISIÓN El modo de transmisión es a través del contacto (inoculación) con animales infectados muertos o con sus productos, o por inhalación en ambientes contaminados con esporas, o por vía digestiva, generalmente por consumo de animales muertos de carbunco o por ingesstión accidental de esporas aisladas. También se ha descrito transmisión mecánica por medio de insectos. La infección natural puede aparecer en zonas muy distantes por ser trasladada por animales o aves carroñeras. No hay pruebas de transmisión interhumana. El período de incubación oscila entre 2-5 días. INCIDENCIA Los datos de incidencia natural de carbunco en España (1985-95) indican alrededor de 100 casos anuales, así como una concentración de éstos en unas pocas regiones (Meseta central). Afecta a grupos de riesgo, principalmente veterinarios y otras personas que trabajan con ganado ovino y caprino, así como trabajadores de subproductos animales (en especial piel y pelo). PRESENTACIÓN Existen varias formas clínicas diferentes:
DIAGNÓSTICO El diagnóstico médico del carbunco se confirma mediante aislamiento del Bacillus anthracis en muestras clínicas, mediante seroconversión o por demostración del agente en muestra clínica por inmunofluorescencia directa. TRATAMIENTO En las formas más graves de carbunco, como la pulmonar (por inhalación) y la gastrointestinal, se requiere un tratamiento con dosis elevadas de antibióticos. En grupos de alto riesgo se recomienda la vacunación. La bencilpenicilina y la cloxacilina se consideran generalmente como los antibióticos de elección para el tratamiento del carbunco cutáneo. En las formas graves de carbunco, se administra por vía intravenosa en dosis muy elevadas, empleándose eritromicina o tetraciclinas (doxiciclina, frecuentemente) en caso de hipersensibilidad. La Agencia de Medicamentos y Alimentos (Food & Drug Administration) de Estados Unidos autorizó el uso de ciprofloxacino para el carbunco pulmonar (por inhalación) en personas expuestas, que debe ser administrado lo más rápidamente posible y durante un período de 60 días. Esta nueva indicación, que no es oficial en Europa, fue autorizada por la FDA el día 28 de julio de 2000, por recomendación unánime del Comité Asesor, tras escuchar un informe de expertos en el que se incluían los resultados de un estudio llevado a cabo sobre animales de experimentación (monos Rhesus), llevado a cabo por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Asimismo, también el Grupo de Trabajo sobre Biodefensa Civil de ese país ha recomendado ciprofloxacino u otras fluoroquinolonas como antibióticos de elección frente al ántrax por inhalación (pulmonar). En esta misma línea, se ha argumentado que es muy posible que cualquier cepa de Bacillus anthracis utilizada como arma bacteriológica pudiera ser resistente a los antibióticos más convencionales, como penicilinas, tetraciclinas y macrólidos. Existe una vacuna eficaz para el hombre y herbívoros. Para uso humano, la vacuna se prepara a partir del antígeno protector purificado de Bacillus anthracis. La protección frente al carbunco depende enteramente de la respuesta inmune frente al antígeno de protección, una proteína de un peso molecular de 83 KDa. Los otros dos componentes de la toxina (factores letal y de edema) contribuyen en una menor proporción a la inmunidad.
Conclusiones
|