ANTIGRIPALES


19 de Marzo de 2003.-

MEDICAMENTOS ANTIGRIPALES

Uno de los problemas de salud más importante en el mundo es la gripe. Si bien se trata de un cuadro que desaparece en un periodo de tiempo relativamente corto, es causa de un gran número de incapacidades laborales y escolares, pues se presenta en picos o brotes, preferentemente en las épocas en que se dan cambios estacionales. Es extremadamente contagiosa y afecta a grupos de personas que conviven próximos, por ejemplo, familias, estudiantes, residencias de ancianos, o cuarteles.

La mayoría de los expertos coinciden en señalar que la vacunación antigripal es la mejor arma para combatir la gripe. La Organización Mundial de la Salud se encarga, cada año, de recoger información de más de 100 centros de vigilancia epidemiológica repartidos por todo el mundo, para elaborar la fórmula de la vacuna antigripal para la siguiente temporada, ya que el virus causante cambia sus propiedades de año en año. Hasta hace poco tiempo, no existía un tratamiento específico para la gripe. Pero ni siquiera hoy puede afirmarse que los nuevos medicamentos antivirales específicos para la gripe sean la mejor opción. Como decíamos anteriormente, la vacunación antigripal constituye la principal y más eficiente forma de lucha contra la gripe.

En las personas que ya han sido contagiadas, la vacuna resulta ineficaz y generalmente el cuadro gripal se desarrolla de forma benigna, salvo en personas mayores o en aquellos con otras enfermedades, especialmente cardiovasculares y respiratorias.

Cuando se desarrollan los síntomas de la gripe, la mejor opción recomendada por los médicos es el reposo en cama y, eventualmente, el uso de ciertos medicamentos para amortiguar o anular los principales síntomas, como la fiebre el dolor de cabeza y de las extremidades, la tos seca, la congestión nasal y el malestar general, entre otros.

Es importante recordar que la utilización de antibióticos no aporta ningún beneficio en el tratamiento de la gripe, debido a que éstos no actúan sobre los virus de la gripe. Únicamente son prescritos por el médico en aquellos casos en los que se produzcan complicaciones en el cuadro gripal como neumonías, bronquitis, etc.. Es importante que la población se conciencie de su ineficacia en las gripes no complicadas y evite solicitarlos tanto en la consulta del médico como en la farmacia. Los profesionales sanitarios sabrán escoger siempre la mejor solución.
Los fármacos utilizados habitualmente son los denominados medicamentos antigripales o anticatarro, que son combinaciones de varios principios activos. Suelen incluir un analgésico, para calmar el dolor; un antipirético, para disminuir la fiebre; un antitusígeno contra la tos seca y un antihistamínico para aliviar la congestión respiratoria. Cabe recordar los posibles riesgos que estos fármacos, tomados muchas veces de forma incontrolada, pueden tener. Es importante vigilar las contraindicaciones y precauciones que los acompañan, especialmente en personas donde ya existe alguna enfermedad y algún tratamiento previo. Si bien son medicamentos de venta libre, existen enfermedades para las cuáles están contraindicados y pueden provocar importantes interacciones con otros fármacos.

Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, tales como sequedad de la boca, palpitaciones, somnolencia, aumento de la tensión arterial, o falta de apetito, en otros casos raramente pueden presentarse dificultad para respirar y reacciones alérgicas en la piel.
También es importante vigilar las posibles interacciones a que pueden dar lugar con otros medicamentos que se estén tomando de forma conjunta.