Pasada Salvaje
Al Escuadrón le llego el comentario de que en las pasadas en los Desfiles de la Victoria, la mayor parte de la gente que estaban presenciando el Desfile no llegaban a ver a los F-104G.
El motivo de ello era que la velocidad de pasada estaba en 350 nudos y el ruido siempre iba por detrás de las formaciones por lo que cuando el publico percibía el sonido, el famoso aullido silbante de los motores J-79, los aviones ya habían pasado.
Para solucionar el tema, alguien pensó, que un avión pasara primero alertando al publico y estos al oír su rugido y mirar hacia arriba verían pasar al resto de los F-104G que venían unos segundos después.
A la pasada de este avion avisando la llegada del resto, se la llamo "La Pasada Salvaje", ya que era una gozada increíble para el piloto, pues era una pasada autorizada con postquemador y a unos 550 nudos por encima de la Castellana en Madrid, con salida vertical y todos los toneles que uno quisiera hacer.
El avion destinado a este menester, iba con el resto de la formación durante toda la fase previa al Desfile, actuando como reserva en vuelo por si había algún fallo antes de la pasada.
Finalmente, cuando se enfilaba la Castellana desde San Agustín de Guadalix y un poquito mas adelante, el Jefe de la formación de F-104G, daba la voz y el reserva metía postquemador bajando en altura un poco mas que esta y recorriendo la ciudad de Norte a Sur pegando un tirón hacia arriba algo mas allá de Atocha y subiendo en la vertical haciendo los tantos tonos como el piloto pudiera aguantar.
Lo mas seguro es que nadie consiguiera ver esta pasada, y ni si quiera los que estaban avisados con antelación, pues cuando el ruido producido llegaba al publico el avion ya estaba un par de millas mas lejos y así se podía contemplar las formaciones de F-104G que llegaban en perfecto orden y formación a una velocidad mas moderada pero todavía rápida.
Esta práctica se repitió durante los Desfiles de la Victoria en los que participo el F-104G.