Operación Brandy, mucho brandy

No es exagerado citar el hecho de que a los italianos y  a los pilotos de F-104 que pasaron por Torrejón y con los que se tuvieron contacto en los desplazamientos a Italia por el programa Navites, les gustaba con locura el coñac español, el Brandy.

Los españoles cuando iban a Italia solían llevar una botellas de regalo para obsequiar al mecánico de línea que les atendía y a su vez traerse el famoso Carpano "Punt e Mes".

Que decir tiene que los italianos eran mas prácticos que todo esto y desde un principio, empezaron a llevarse en cada viaje todas las botellas que podían meter en los 4 aviones que traían, para distribuir después en sus Escuadrones como si fuera oro en paño.

El numero de botellas que los italianos consiguieron meter en estos 4 aviones, llego a ser increíble, ni el propio diseñador del avión lo hubiera creído.

Poco a poco, se estableció una pugna entre los Escuadrones italianos de ver quien era el que mas botellas de coñac metía en los 4 aviones.

Fue impresionante observar como metían botellas en los registros mas increíble del avión, en aberturas que se suponían que no se abrían, en el cajón de la munición, el receptáculo del armamento y en los lugares mas insospechados eran cuidadosamente rellenados con botellas entre cartones y plásticos.

Normalmente solía llegar una furgoneta con unos 2500 Kilos en botellas y los 4 italianos se pasaban una par de horas preparando la Operación Brandy antes de despegar. Las tomas de tierra debían de ser de lo mas suave que se pudieran conseguir , para evitar roturas y derrames de liquido.

Así poco a poco, fueron subiendo las cifras, que llegaron a estar en torno a las 2500 botellas siendo el Escuadrón de los Diaboli Rossi los que llegaron a dicho record  y de que manera.

La manera de como lo consiguieron fue trayendo unos Pylons de combustible habilitado especialmente para transportar coñac en vez de gasolina, hasta donde llegaba el nivel, que eran capaces de sacrificar combustible por coñac ante un viaje tan largo.

Dichos depósitos habían sido convertidos en almacén de botellas, con varios registros que se abrían con corchetes y por los cuales a mano se iban rellenando de cartón y botellas.