Jinetes supersónicos
Una de las piezas mas característica y sofisticada del equipo de vuelo que se llevaba en el F-104G, eran las espuelas. Esta peculiar pieza, que se ataba al talón de las botas, dando al piloto un aspecto idéntico a los Cow-Boys.
Estas espuelas se ataban con dos cintas al tacón de la bota y quedaba una especie de bola hueca en la parte de atrás, en la que había que meter la bola que los cables de lanzamiento tenían en su extremo y que servia para recoger las piernas en caso de lanzamiento.
Antes de sentarse en el asiento, el piloto pisaba con esa parte de la espuela, la susodichas bolas y una vez alojadas ya permitía una libertad de movimiento pero siempre unidas a los pies por los cables que salían de debajo del asiento.
Los neófitos, recién llegados al Escuadrón o los invitados a volar casualmente, las pasaba canutas para dar con las dichosas bolas, con gran regocijo de los mecánicos de línea y de los que con experiencia en ello les observaban atentamente.
Se dio el caso de que hubo pilotos que llegaron a tardar hasta 10 minutos en sentarse y para colmo se les veía desde todos los lugares, ya que la maniobra de enganche se tenia que realizar de pie ya que era la única posición en la que entraban las bolas.
Hubo casos en que a los pilotos mas veteranos también se les olvidaba engancharse las bolas y tuvieron que parar en mitad del recorrido a cabecera y tener que abrir la cúpula y enganchar las bolas.
La peculiar manera de enganchar y soltar las bolas se hacia dando un taconazo contra el asiento, a menudo las espuelas se olvidaban puestas en las botas una vez terminado el vuelo y el ir con ellas puestas hasta el edificio del Escuadrón dañaban seriamente a estas que eran de aluminio muy fino, aunque mas que un olvido era la manera que tenían los pilotos de F-104G de sentirse un poco diferentes a los demás, con el clásico chasquido contra el suelo al andar.